Tauromaquia y menores

MARISOL MORENO

Marisol MorenoHace dos años, exactamente en agosto de 2016, pudimos ver en prensa una noticia sobre una posible sanción a la Plaza de toros de Palma de Mallorca por permitir la entrada a menores a sus instalaciones estando prohibido por ley. No era la primera vez que la Fundación Franz Weber denunciaba que este mismo recinto obviaba sus deberes de control de acceso a la plaza a menores, aunque esta vez, la noticia fue sonada ya que la menor en cuestión que aparecía en todos los medios de comunicación era la hija de la Infanta Elena que, como la mayor parte de su familia, es muy aficionada a la tauromaquia.

En esa época yo era concejala de Protección Animal en Alicante y estábamos intentando que la plaza de toros, de titularidad municipal, pasara a ser un centro cultural desechando cualquier tipo de maltrato animal que sin duda se daba en el recinto. Me llamó mucho la atención el hecho de que en Palma de Mallorca no se permitiera la entrada de menores a las corridas de toros y como estábamos realizando la nueva ordenanza municipal de animales quisimos introducir ese requisito en Alicante. Nos pusimos en contacto con los Servicios Jurídicos del Ayuntamiento quienes nos dijeron que no se podía introducir en la ordenanza municipal ese requisito sino que cada Comunidad Autónoma tiene su reglamentación con respecto a la entrada o no de menores a espectáculos taurinos.

La Comunidad Valenciana permite la entrada a menores a espectáculos sangrientos como los que la ONU relata en su último informe, es más, muy pocas comunidades autónomas restringen la entrada de menores a este tipo de espectáculos.

Las recomendaciones de la ONU son tajantes y muy claras: "A fin de prevenir los efectos dañinos de la tauromaquia en niños, el Comité recomienda que el Estado prohíba la participación de niños menores de 18 años como toreros y espectadores en corridas de toros".

No es la primera vez que este organismo internacional afea a España la relación entre tauromaquia y menores de edad, de hecho, este será el séptimo informe que nos hacen llegar y que, una vez más, pone en evidencia a un Estado Español que se autodenomina “europeo y legalista”. La realidad es que tanto el gobierno central como las diferentes comunidades autónomas (algunas con gobiernos de izquierdas) que tienen potestad de cambiar la normativa, no lo hacen.

En consecuencia, escuelas taurinas con menores existen tanto en Alicante como en Castellón como en Valencia y en más de la mitad de municipios y comarcas, sin que la Generalitat mueva un dedo para impedirlo.

La cosa es bien sencilla, se deberían incluir las recomendaciones de la ONU en el proyecto de ley animalista de la Generalitat, impidiendo así la entrada o participación de menores en este tipo de espectáculos y, por supuesto, cada municipio debería preocuparse de que se cumple la ley haciendo efectiva esta regulación, esto último es muy importante ya que por ejemplo la fundación Franz Weber advierte que son los propios gestores de la plazas de toros los que hacen la vista gorda con los menores como sucedió en el caso de Palma de Mallorca del que no hubieran tenido constancia alguna a no ser por los medios de comunicación y el personaje público que acompañaba a la menor.

En Alicante tenemos una escuela taurina con menores. La última noticia que tuve sobre algún miembro de esa escuela es una agresión verbal tremendamente invasiva que sufrí en plena calle antes de nuestra salida del gobierno y que denuncié ante la policía en su día. Es evidente que la tauromaquia es violencia, la fomenta y la normaliza algo que resulta muy peligroso y vergonzoso para una sociedad supuestamente evolucionada como la nuestra.

 “Usar a los niños como toreros es un ejercicio violento”. ONU

Comparte este contenido:

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar